CORNUDO de DAVID LOVIA

CORNUDO de DAVID LOVIA

A compartir, a compartir! Que me quitan los posts!!

***SOLO HOY Las Guerreras Maxwell, 7. Atrévete a retarme De Megan Maxwell

Regresa Megan Maxwell con la séptima entrega de la famosa saga «Las guerreras Maxwell».

Sin duda te llegará al corazón. Descubre, con esta nueva entrega, cómo los retos acaban dando paso a nuevas oportunidades...

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CORNUDO de DAVID LOVIA

Primera parte de esta novela que ha tenido mas de 1 millón de visitas en varias páginas web de literatura erótica.

Claudia es profesora de instituto en la pequeña ciudad donde vive, es una mujer elegante, culta, educada y de mentalidad muy clásica, es la menor de 3 hermanos de una familia de empresarios muy conocida, los Álvarez y está casada con David con el que tiene dos hijas. David es encargado de una de las fábricas de los Álvarez y a raiz de una antigua relación que le dejó muy marcado, ahora fantasea constantemente con que Cladia tenga encuentros con otros hombres.

Esta es la historia, llena de morbo, erotismo, fantasias, juegos en pareja e infidelidades de como David va sumergiendo poco a poco a su mujer en el mundo de la infidelidad consentida, en una trama en el que participan personajes distintos que van uniendo sus caminos según avanza la novela.

«Durante la clase pasó varias veces a su lado y en todas ellas no pudo evitar quedarse mirando su culo, se la había imaginado tantas veces desnuda que era como si se lo hubiese visto. En años anteriores se había cruzado con ella por los pasillos y desde la primera vez que la vio ya sintió una atracción irresistible por aquella mujer, pero ahora había tenido suerte, le había tocado como profesora de inglés en su penúltimo año de instituto.

Tenía una fama de dura bien merecida, de hecho era la jefa de estudios y su carácter era conocido entre todos los alumnos. Y además no sólo era su profesora en la asignatura de inglés del curso, también era su tutora y una vez a la semana le daba clase de recuperación junto con otros 4 alumnos debido a que el año anterior habían aprobado por los pelos la asignatura (por no decir que habían suspendido).

Hablaba toda la clase en inglés por lo que Mario no entendía ni la mitad de lo que estaba diciendo, una de las veces que ella se giró le preguntó algo y estaba tan absorto en sus pensamientos que dijo “no lo sé” y toda la clase se echó a reír. Pero eso a él no le importaba, estaba memorizando con todo detalle la ropa, los gestos y las poses de Claudia, incluso le calentaba solo de escuchar como hablaba. Le excitaba hasta su voz.

Luego por la noche en casa se entretenía en su actividad favorita, dibujar a su profesora. Conocía prácticamente toda su ropa y en un bloc de dibujo la plasmaba tal y como había ido a clase por la mañana. Las primeras veces dibujaba a Claudia junto a la pizarra, muchas veces de frente o alguna vez de espaldas con la cara girada, recreaba con mucho detalle la ropa, incluso la pintaba de colores y también intentaba dibujar el pelo, su maquillaje, hasta el color en el que llevaba las uñas.

El cuerpo de Claudia era pequeñito, mediría sobre 1,55, era rubia y llevaba el pelo mas o menos por la altura de los hombros, media melena, lo solía llevar liso y lo que mas le gustaba es cuando hacía el gesto de ponérselo detrás de la oreja y enseñaba sus bonitos pendientes de perla. Se podía decir que era mas que guapa muy atractiva, con unos ojos verdes algo separados que hipnotizaban y una nariz y una boca pequeñas. Mario había calculado que tendría unos 35 años y para esa edad estaba fenomenal, cuando se ponía de espaldas podría ser perfectamente una chica de 18 años.

Aunque no llevaba la ropa muy ajustada ni provocativa, se podía adivinar que tenía un cuerpo casi perfecto, de complexión normal, tenía los brazos firmes y algo trabajados que delataban que su profe pisaba el gimnasio con cierta frecuencia, vestía bastante pijo y bajo su camisa o amplios jerseys se adivinaban unos buenos pechos, grandes, pero no enormes y lo mejor de su anatomía era sin duda la parte inferior, unas piernas fibrosas que daban paso a un majestuoso y redondo culo. Era un trasero en su justa medida, un poquito respingón y que tenía toda la pinta de estar duro como una piedra»

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