El ángel y el monstruo de Evelyn Romero

El ángel y el monstruo de Evelyn Romero

A compartir, a compartir! Que me quitan los posts!!

***SOLO HOY ¿Y si lo probamos...? de Megan Maxwell 

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversión. Locura. Vuelve a soñar con la nueva novela de la autora nacional más vendida...

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La novela El ángel y el monstruo es una historia romántica, los protagonistas son Vanessa y Abdiel

Él creció siendo un monstruo, pero un ángel llegará a cambiar su vida, mostrándole que nunca es tarde para rectificar y conocer el amor.

Chapter 1

  • Narra Abdiel.
  • Años atrás…
  • Ingresé a mí casa de nuevo, limpie mis lágrimas para que mis padres no me vieran.
  • —¿Dónde estabas?—escuche la voz de mí padre detrás de mí, tuve que detenerme.
  • —Estaba jugando papá—respondí dándome la vuelta, pero sin verlo a los ojos.
  • Él como adivinando que me había pasado, me tomó de la barbilla, hizo que lo viera.
  • —¿Otra vez estabas llorando? Te he dicho que un hombre no llora, mucho menos si es por una tontería—me regaño fuertemente cambiando su expresión que me indicaba que estaba enojado.
  • Él era un hombre cruel y frío. Me daba miedo cada vez que me hablaba, más cuando me castigaba sin tener algún motivo.
  • —Es que, los otros niños no quisieron jugar conmigo otra vez—le expliqué quizás para que me comprendiera, aunque sabía que no lo haría.
  • —Debes acostumbrarte a esos rechazos y aceptar lo que eres: un monstruo. Sino fueras mí hijo ni siquiera yo me acercaría a una cosa como tu—dijo cruelmente—. Ahora vete a tu habitación y no salgas de la casa de nuevo, tu lugar es estar encerrado—pronunció esto último con un tono malvado.
  • No dije nada, solo me di vuelta y me aleje de él con un dolor en mí pecho. Llegué a mí habitación y cerré la puerta, volteé hacía el espejo que estaba en una esquina me acerque a él para contemplarme una vez más, mí cuerpo era como un niño normal de ocho años, pero mí cara no era como de los otros, la mía estaba deforme de la parte derecha: había nacido con una malformación congénita, que provocaba que mí ojo se hundiera, y que la piel de mí mejilla pareciera que tuviera cicatrices gruesas y pronunciadas. Mí aspecto era asqueroso y es por esa razón que ningún niño quería jugar conmigo.
  • Mí mamá me sacó de la escuela y desde entonces he tenido educación en casa. Vivíamos en la ciudad dónde las personas caminaban de prisa como si no tuvieran tiempo para vivir. Mí padre estaba involucrado en los negocios de inversiones comerciales.
  • Tomé una manta y tape el espejo para no verme más. Por el rechazo de los demás me he creído todas las horribles cosas que me han gritado, en ocasiones deseaba no vivir, pero pensaba en mí madre que ha sido el único ser humano que me ha amado por lo que soy, ella se sintiera muy mal si tomara ese tipo de decisión ¿Cómo un niño de mí edad puede pensar en quitarse la vida te preguntarás? Pues deben estar en mis zapatos para comprenderme.
  • Mi madre era todo lo contrario a mí padre: era dulce, comprensiva y siempre trataba de animarme cuando me sentía mal. En ese momento necesitaba de sus palabras y de su compañía. Salí de mí habitación, pero antes verifique que mí padre no se encontrará cerca, al parecer había salido porque su auto no estaba. Eso me permitió caminar libremente por el pasillo hasta llegar a su habitación. Toque la puerta suavemente.
  • —¿Pasa cariño se que eres tu?—dijo mí madre dulcemente. Ingresé y cerré la puerta detrás de mí. Me acerqué a ella quien se encontraba recostada en la cama(apoyada en la cabecera de la misma) me senté en su cama y la miré a los ojos, los cuales estaban más cansados y tristes que el día anterior, su aspecto físico cada día iba empeorando al igual que su salud, tenía un pañuelo en la cabeza de colores llamativos que tapaba su ya existente cabello: ella tenía cáncer terminal y en cualquier momento iba a dejar este mundo—.Mí pequeño ¿Estás bien?—me preguntó acariciando mí mejilla, ella era la única que no le daba asco tocarme, le conté lo que me había pasado y lo que mí padre me había dicho—.No te pongas triste, cariño. No importa lo que te digan siempre recuerda que tu vales mucho, y que eres hermoso por dentro y por fuera—me dijo para consolarme. Sonreí antes sus palabras. Ella era madre y su deber era ese precisamente, me veía con ojos de amor, tenía miedo de perderla y de quedarme solo con mí padre—. Quiero darte algo muy especial—pronunció tomando una pequeña caja de terciopelo negro que estaba sobre su mesa de noche—. Esto ha permanecido en mí familia durante generaciones, quiero que tu mí único hijo lo conserves —agregó dándome la caja, la tomé y la abrí: se trataba de un anillo con un hermoso diamante en el centro.
  • —¿Qué es esto mamá?—le pregunté para saber para que me serviría un anillo.
  • —Es un anillo de compromiso, quiero que se lo des a la mujer que llegue amarte por lo que eres sin importar nada más—me explicó—. Se que eres muy joven para comprender esto, pero quise hacerlo ahora que todavía estoy a tu lado—me dijo recordándome su pronta partida.
  • Sus palabras me entristecieron aún más. No solo por perderla, sino también porque no creía que algún día alguien más podría amarme.
  • —No quiero que te mueras mamá—le dije sin poder evitar llorar.
  • Ella al verme así me abrazó y me acercó a su pecho dónde pude escuchar su corazón.
  • —Nunca me iré de tu lado siempre estaré contigo. Seré como tu ángel guardián y aunque no me puedas ver sabrás de alguna u otra manera que estoy junto a ti—me dijo dulcemente.
  • No dije nada, solo me quedé ahí entre sus brazos, memorizando ese momento.
  • ***
  • Unos días después, mí madre murió. Eso me destruyó. Ahora me encontraba en su entierro, este sería el último día que podía verla y despedirme de ella, dejé sus flores favoritas: las margaritas, sobre su tumba y me quedé ahí de pie observando el lugar donde ahora descansaría. Minutos después subí al auto con mí padre de regreso a la casa, él aparentaba estar tranquilo y sereno como siempre. No estaba seguro si algún día amo a mí madre, siempre ha sido un hombre poco expresivo.
  • —Tu maestro me ha dicho que eres muy bueno para las matemáticas—dijo mí padre en un tono que me indicaba que algo traía en manos—. Ahora que tu madre no está, podré desarrollar los planes que tengo y tu me ayudarás administrar mis nuevos negocios—dijo—. Si eres un monstruo por fuera, te convertirás en uno por dentro—añadió con una sonrisa de maldad.
  • Sus palabras me dieron miedo, no sabía que clases de negocios se trataban o que planes tenía para mi, pero no quise saberlo en ese momento. No cuando había perdido a mí madre, ahora sí en ella a mí lado estaba a la merced del verdadero monstruo.

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