Encuentro Casual de Nicole DB y Andrea AP

Encuentro Casual de Nicole DB y Andrea AP

A compartir, a compartir! Que me quitan los posts!!

***SOLO HOY Vaya vaya, cómo has crecido de Megan Maxwell 

Regresa Megan Maxwell con la historia de Raquel, una joven periodista a la que le encargan entrevistar al guapísimo actor de moda Manuel Beltrán.

Cuando surge la magia entre dos personas, el único que manda es el corazón. Lo que comenzó como una entrevista se convertirá en un tremendo asedio al corazón...

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Sinopsis del libro «Encuentro Casual»

«Quiero que todos los días nos encontremos como en ese salón».

Era otro día normal en mi vida.

Había decidido ir al encuentro de ex alumnos de la escuela superior de Harvard. Anteriormente era famosa como la chica extraña de la escuela y no, no era para nada linda. Los lentes, los brackets y los kilos de más no me favorecían en aquel entonces. Pero ahora había hecho varios cambios radicales que me preocupaban si los demás lo notarían o no.

Aunque solo he conseguido bajar de peso a causa de dietas estrictas y ejercicios de igual magnitud. Yo, que despreciaba las frutas y vegetales, me había hecho la más fiel a ellos. También estuve bajo tratammiento terapéutico para calmar mi ansiedad, lo que resultó efectivo.

Los demás me consideron tímida, por aquel entonces, aunque realmente jamás lo he sido. Simplemente odiaba las comparaciones que hacían entre mis compañeras y yo,  quien siempre fue vista y clasificada por los demás como Fiona en versión ogro.

La juventud hacía de nosotros unos completos idiotas, nos hacía inseguros y vulnerables. Los comentarios nos afectaban en lo más mínimo y más el bullying que realizan desde la primaria a personas como yo. Me llamaban Fiona la ogra, Fiona la lesbiana en secundaria porque jamás había salido con un chico.

Los chicos solo hacían burlas, jugaban con la fragilidad de mi estado emocional y yo me creía todo. Citas falsas, bromas relacionabas a los brackets a mi peso… todo eso causó una gran marca en mí.

Pude ignorar todo, pude hacerlo, pero siempe era el hazme reir y más aún frente a James, el chico que codicié desde primaria, aun en secundaria y luego en esas vaciones, que no lo volví a ver.  Lo que me llevaba exactamente a este momento, en el que me sudaban las manos y los nervios esperaban para alterarse.

Habían pasado años, tantos que se me hacía extraño que no fui capaz de olvidarlo, al dios de mis fantasías más profundas.

Sé que no existían otras excusas, los 25 ya estaban tocando a mi puerta y aún no he podido mantener una relación estable, pero me haría feliz esa parte egoísta de pensar que en su vida no había nadie más.

James fue uno de los chicos más populares, recibió muchas declaraciones de amor y, aunque yo moría por decírselo, me mantuve entre los escombros.

Me preocupaba el hecho de haber mantenido mi castidad hasta ahora como pidió mi madre todos los días hasta que apareciera el indicado, pero ya había perdido las esperanzas.

Incluso ahora que éramos adultos las conversaciones parecían dirigir a la vida personal, desde el estado civil, hasta el nacimiento de los hijos. Debía cuidarme, lo sabía.

¡Vamos, Kelly, ya no eres la de antes! —me animé— Eres toda una profesional exitosa.

Mis pasos fueron guiados mientras recordaba los pasillos del gimnasio, mis ex compañeros aun no se habían percatado de mí, lo que me aliviaba de alguna manera porque quería prepararme para volver a ver a James.

Quería ver qué tanto había cambiado, ya el Facebook ni el Instagram me gustaba, sus fotos eran perfectas pero yo quería verlo en persona, no fuera cosa del photoshop.

No había un rostro conocido, o al menos no que yo pudiera recordar. Fui directo al baño a tomar un respiro y lo que encontré al mirar al espejo era el desastre en mi cabella y el labial corrido.

¡Oh por Dios, soy toda una catástrofe!

Acomodé mi pelo y ajusté mi sostén para resaltar un poco mi escote, lo bueno de ser ex gordita es que me quedaron unos lindos senos, no quería este vestido, pero mi mejor amiga me convenció, dijo que con esto todos estarían impresionados al verme, y esperaba callar muchas bocas.

Salí del baño y de manera casi instantánea, me topé con alguien. Esa persona olía delicioso, la musculatura en sus brazos al sostenerme para evitarme ir contra otras dos chicas me mantuvieron en una alucinación, más aun cuando fijé mis ojos sobre él: James.

Él me observaba de arriba abajo y juro que sentí toda la sangre subírseme a la cabeza. Mis pies tambaleaban de un lado a otro por la belleza que mis ojos contemplaban.

¡Santo!

¿Cómo había sido posible que se mantuviera más hermoso que antes?

Estaba anonadada por el mero hecho de que mi Crush de años ahora fue capaz de posar sus ojos sobre mí, aunque el motivo no fue exactamente lo que yo hubiera deseado.

—Disculpa —comentó con frialdad, pero sin apartando su mirada de mi escote, luego subió su mirada hasta descansar en mis ojos.

¿Me habría reconocido? ¿Qué debía decir?

Él y todos los aquí presentes solo me conocían como la gorda nerd de la clase B, la Duff de mi circulo de amigas que quedó reducido a una.

—Descuida —titubeé algo sorprendida, pues desconocía el hecho de que él aún podía producir ese efecto sobre mí —Yo…

El balbuceo también formó parte de mí, jamás pude decirle algo a la cara sin hacer visible mis más terribles defectos.

Sus intenciones obvias de querer decir algo me emocionaron. Sin embargo, la estúpida Vanessa senos grandes y pompis bonitas en aquel tiempo, tiró de él y empezó a hablarle. Quedé como la estúpida que hace un mal tercio.

—Cariño… —Escuché el comentario de otra chica que se acercó a él como si estuviese caminando en alfombra roja en búsqueda del amor de su vida.

Mis deseos se marchaban y escuchaba aquella música de fracaso empujándome al abismo de los populares que ahora eran nerds. Mi vida… no podía ser más miserable.

Los vi marcharse y tomé un vaso de ponche. Melibea se retorcería del enfado si me viera arrinconada sufriendo por un amor unilateral de la infancia que aún parecía tener poder sobre mí.

Me uní a la gran fiesta y empecé a moverme al ritmo de la música y la vi, parecía estar orgullosa del trabajo que había hecho esta noche en la ex Fiona.

—¡Estoy contenta de verte! Juro que dudé de verte por acá, pero ¡Aquí estás! —di media vuelta y mis ojos no podían creer a quien estaba viendo esta noche. Se veía guapo y muy diferente.

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