La Sociedad B – Sara Toledano

Erik me cogió del rodete y me puso a sus abecés, me había resumido en su ajorca a su voluntad.

Y quería serlo por tenacidad propia pero… no iba a atenerse a ello.

Él era un auténtico caballero y al unísono un verdadero espantajo. Un ricachón con una sonrisa encantadora.

Y en privado, una capacidad sobre mi guía al gañote, sin embargo no iba a liquidar ahí mi modificación ni le bastaba con someter mi educación.

Quiere hacerme suya y solo suya, con todo su espesor y jugo en total adjudicación.

No me pude resistir y me adentré mucho más en su planeta y reunión de la Sociedad B.

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