Lesbianas de Pies a Cabeza

La joven y guapa Priscila, con toda su sensualidad, se puso de pie en un respingo y caminó de un asiento a otro de la residencia, espumeante sin embargo silenciosamente, intentando convencerse a ella misma.

No soy torta, no soy lesbia, no me gusta el pescado, amo la carne…

Pero aunque no lo quisiera reconocer si lo era, se moría por las dulces almejillas.

Así que esto fue solo una novelería de una sola sucesión y ya está.

Y además, en verdad jamás había procedido nada ante estos anhelos carnales, no, nunca.

No me van los conejos, no me vuelven loca las curvas femeninas, decía…

ENLACES PATROCINADOS

Deja un comentario:

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.