Mi historia o como me convertí en puta de Paola Marino

Mi historia o como me convertí en puta de Paola Marino

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Ya Disponible Dímelo bajito de Mercedes Ron

La autora superventas Mercedes Ron está de regreso... Tras el gran éxito de sus dos anteriores sagas CULPABLES y ENFRENTADOS llega la nueva serie DÍMELO con la primera entrega Dímelo Bajito que ya ha cautivado a millones de lectoras.

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Mi historia o como me convertí en puta de Paola Marino

Muchas veces también experimenté las sensaciones que me daban tratando de introducirlas cada vez más profundamente, tratando de meterlas lo más posible, deteniéndome cuando comencé a sentir dolor … o una vez introducidas lo más posible, tratando de no dejarlas salir, me levanté las bragas y los pantalones y yo me movía obligando a esos objetos a moverse dentro de mí mientras me movía por la casa, mientras los sentía cavando dentro de mí, saboreando el placer y el dolor que me causaban …
Fue en esos años que comencé a investigar las reacciones de mi cuerpo a los estímulos que recibía.
También fue el momento en el que el primero se enamora de chicas y mujeres mayores que yo y comienzan las fantasías sobre ellas. Recuerdo las tardes que me pasaba masturbándome pensando en ellas …
También fue el momento en que tuve mis primeras relaciones físicas con algunos de mis amigos … Éramos niños y mirábamos las fotos de las revistas porno disponibles en ese momento y nos masturbamos juntos, hasta que empezamos a jugar entre nosotros, primero masturbándonos allí. ‘el uno al otro hasta que llegamos, luego intentamos llevárselo a la boca …
Se creó una extraña democracia … Ninguno de los dos era dominante pero alternábamos entre tomárselo en la boca a los otros dos … Nunca llegamos a lamerlo hasta que nos corremos pero nos acercamos mucho …
Me gustó la sensación, al menos para mí, de tener una polla en la boca, me gustó sentir la cabeza en mi lengua, sentir las contracciones cuando se acercaba el orgasmo, pasar la lengua por la cabeza …
A partir de ahí para pensar en follarnos mientras uno estaba ocupado chupando la polla del otro tardó poco en nacer … Las posturas se consolidaron en breve … Uno se tendió en la cama desnudo, el otro siempre desnudo arrodillado entre las piernas y se la metió en la boca con el culo en alto, la otra enculada a la arrodillada, luego intercambiamos roles, con la que había chupado y había sido enculada mientras él se echaba a su vez, volviendo a montar …
Luego empezamos a hacer el «sándwich», con uno de nosotros acostado boca abajo y siendo follado por el culo por el otro, que a su vez fue follado por el tercero …
Esto duró un tiempo hasta que las niñas empezaron a atraernos cada vez más …
Las primeras experiencias fueron todas en todo normales, besos con la lengua en la boca cuando nos encontrábamos en la casa de alguien por las tardes después de la escuela, palpatine, eran jóvenes y no querían dar nada más en esos momentos. Algo más se podría combinar con algún artificio como hacer girar la botella, o con cartas como «tú decidiste lo que debía hacer una persona y si se pesaba una carta del as al 5 tenía que realizarla, si del 6 el rey que lo había propuesto sufría la misma penitencia «.
Fue un período completamente normal, aunque a menudo sentí que mis dedos se apretaban en sus pezones, a veces con brusquedad, haciéndolos saltar … Y lo disfruté cuando la expresión de dolor y sorpresa apareció al sentir mi agarre en los de ellos. pezones …
Fue solo después de muchos años que entendí cuáles eran mis impulsos y por qué disfrutaba haciéndolo …
Pero, principalmente, ese fue un período de enamoramientos, primero se enamora …
Mientras tanto, sin embargo, mis exploraciones continuaron con los estímulos y reacciones de mi cuerpo que sometí a varias pruebas. Las revistas porno o más bien algunas de sus imágenes fueron la inspiración para verificar directamente lo que podías sentir cuando eras sometido a ciertos estímulos …
Y así comenzaron las pinzas para la ropa en mis bolas, traté de poner tanto como me fue posible forzándome a mantener mis piernas muy anchas para encontrar espacio en agregar tanto como fuera posible, y luego tratar de cerrarlas y sentir la piel tensarse mientras mi polla se tensaba e intentaba masturbarme. sin mover la mano sino solo moviendo la pelvis hacia arriba y hacia abajo … La sensación de dolor que sentí, a veces muy intenso y doloroso

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