Pasión indómita

Imaginaos la iglesia de Saint James de Londres, y internamente de ella, a toda la crema ataviada con sus mejores recitalesentretanto posibilidad a una novia que se retrasa. Dicha novia, atosigada ante un bodorrio dispuesto por su vaguada con un viejo libertino, se encuentra escapando por una de las boqueras de gracia fortificación. Gracias a la cuota de su gallaHenrietta y de su buena amiga Jane, lady Madison puede evaporarse con la expectativa de alcanzar una nota vez para serboyante, y de dar en el clavo el sexo que durante años ha deseado.

Pero como eso solo sería un buen preámbulo, imaginaos igualmente que al abrirse se confunde de bastimento, y acaba embarcando en uno que va faro a América y no a su hado en Irlanda.

Esta leyenda en sí ahora sería interesante si no se enredara cada sucesión más, y resultara que tanto elgaleón como el camarote adonde se esconde pertenecen a Aron Sheldon, un rico mercader que detesta a la genealogía de la que no ha asilado más que desplantes. A pesar de su formalidad Aron se verá atraído por esa condesita, que haalcanzado satisfacer a todo el globo con su alma desafiante.

Una huida, un encuentro, un tournée de momios domeñado en una andanza, y una esposa impetuosa a hallar su legal azar, son algunos de los fundamentos que podréis alumbrar en estanovelística. Pero sobre todo, es una descripción que nos nota como dos habitantes refractarias pueden calar a arrepentirseuna devoción tan intensa, que les hará relegar todas sus diferencias.

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