Propiedad del lobo

Una buenorra majísima, Erika, no tenía pensado ni mucho menos el enamorarse en nida de ningún hombre, no, no tenía la más mínima intención de ello.

Pero el destino la iba a sorprender en este sentido.

En verdad no quería afanar nada, siquiera meterse en reparos, tampoco que la pillara un detective de los sexys.

Y sus compromisos no hacen más que aumentar de tamaño.

¿Y si resulta que el gendarme no la arresta?

¿Qué pasaría si en sucesión de meterla en un calabozo, decidiera achamparse con ella?

Y si se la llevara a su residencia, a su propia morada, en su cama… ella con él.

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