Regreso a Aisling

Y es que este libro está escrito justo en el ángulo de una hojuela que el otoño todavía no ha podido abatir.

También con la tinta que la oscura tenebrosidad asimisma no ha barnizado.

Este es un trayecto al apego y al desamor de una Luna más ciega que de ningún modo, llena de oda la nada.

Sin pase tampoco de revisor, sin época siquiera terminal, sin navío, tren o briquetas amarillas que conduzcan a Oz.

Es ahí donde entra la fuerza que se abre al sendero cerrando umbrales y abriendo sendos almijares en el reino sin reina de Aisling.

Pasen y vean.

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