Una loca enamorada

La vida va y viene, y no se detiene y qué se yo…

Pero ya lo ves, que no hay dos sin tres.

Y la joven y guapa Virgil en absoluto ha sido una parienta digamos de modo habitual, no, y no lo será.

Y su sufrimiento tampoco lo es en verdad.

Dar placer es a lo que se dedica, por ello cobra.

Es una prostituta y no debe tener remordimientos, ni escudriñar ni mucho a salvo colarse.

Ella lo tenía más que claro, aunque todos cometemos errores.

A partir de ese tiempo, nada será semejante, su sentimentalismo volvió a pulsar y ella lo sabía.

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