Viernes de Pecado

Una presente admiración lleva a Alana a Los Viernes de Pecado, un local en el que el anonimato es la afección perfecta para sacudir correa suelta a la liviandad, a las asfixias impúdicas y a los ósculos subrepticios.

En su primera habilidad en ese particular, coincide con un varón cubierto por un antifaz de zorro a quien de conexo identifica como el acompañante de sufrimiento que la trae de capital y, a pesar de su innata cortedad, se deja deslizar a un delirante enredo de acto sexual ignorado para ella.

Pero la cosa se complica cuando la artificial entre el zorro y ella entra en calcinación, llevándola más allá de lo que iba a ser un simple encuentro tenebroso y prohibido.

Poquito a poquito entenderá que las pintas engañan, y que las cosas y algunas personas no son como había pensado.

Sumérgete en Los Viernes de Pecado, una novelística en la que los sentidos se despiertan y el aprecio aparece sin buscarlo.

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