El guion de nuestro amor de Arwen McLane

El guion de nuestro amor de Arwen McLane

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Tina Lawson ha tenido un sueño desde pequeña: escribir guiones cinematográficos para que lleguen a la gran pantalla. Por ese motivo, se dedicó a estudiar para poder conseguirlo, y ahora, a sus veintidós años, se ha presentado su gran oportunidad. Trabajará para Charles Kensington, su ídolo de toda la vida, y un galardonado guionista con dos Oscar de la academia en su poder.
Sin embargo, la experiencia no será un camino de rosas para Tina, ya que Charles se ha convertido en una persona fría, déspota, que ha pasado por un momento traumático, una situación que lo ha sumido en un hoyo muy profundo del que no puede, ni quiere salir. Un hombre con profundas heridas, pero, aun así, Tina luchará para que ese sufrimiento sea erradicado de su interior, y hará todo lo que esté en su mano para conseguirlo.
Una historia de amor y superación donde solo el más fuerte conseguirá salir adelante, donde alguien tendrá que dejar atrás sus sueños para conseguir lo que más ansía. Pero… ¿valdrá la pena?

Capítulo 1
—¿Hablas en serio, Charles? —No se podía creer lo que estaba escuchando, nunca se hubiera imaginado que su amigo se rindiera tan fácilmente. —¡Solo tienes treinta y siete años! ¡Te queda mucha carrera por delante!
—Lo sé, Thomas, pero esto —tocó su sien—, está muerto, al igual que esto. —Puso la mano sobre su pecho y suspiró. —¿Cómo pretendes que escriba en este estado? No soy de piedra, Thomas. Sé que ha pasado mucho tiempo, pero aún no lo he superado —negó y se levantó de la silla dispuesto a irse.
Cuando Thomas vio que no había nada que hacer se asustó. Iba a perder su mejor guionista. Es cierto que el pobre hombre estaba muerto por dentro, llevaba mucho dolor, pero no podía permitir que lo dejara todo de lado, que se rindiera, eso acabaría hundiéndolo más. Lo conocía desde hacía más de diez años y sabía que escribir era su vida.
—Escucha, Charles. Sé que hace mucho que no escribes, pero hazlo por mí, por favor. Necesito que termines ese guion. Sé que hace casi un año que lo dejaste de lado por los motivos que ambos sabemos, pero lo necesito. ¡Ese guion es de Oscar, ambos lo tenemos claro! Y si después de eso lo quieres dejar, hazlo. Pero hazme ese último favor, solo te pido eso.
Charles suspiró y negó. Se encontraba de espaldas a Thomas a punto de salir por la puerta. Terminar ese guion, el que si no hubiera empezado a escribir no hubiera… no hubiera…
—Lo lamento, Thomas, pero mi respuesta es no.
Salió del despacho de su mejor amigo, cerró la puerta a su espalda y tomó una determinación inamovible. Nunca, jamás, volvería a escribir. Hacerlo le trajo la peor de las desgracias, le quitó lo que más amaba en la vida, sabía que, si no hubiera estado enfrascado en ese maldito guion, las cosas hubieran sido totalmente diferentes.
Subió a su coche, encendió la radio, arrancó y dejó que la música clásica fluyera. Le daba paz a su atormentada y torturada alma, le calmaba, lograba evadirlo temporalmente del dolor que lo consumía por dentro desde hacía tanto tiempo.
Al llegar a casa, dejó las llaves dentro de la bandeja que había en el mueble del recibidor junto a su cartera. Se dirigió al mueble bar, cogió una botella de vodka, un vaso y se sentó en el sofá. Cerró los ojos después del primer trago, se recostó y en cuanto empezaron a aparecer imágenes en su mente que hubiera preferido que no lo hicieran se incorporó de nuevo, vació el vaso de un trago, lo descartó en la mesa que había delante de él con un fuerte golpe, y decidió seguir bebiendo directamente de la botella.
Una buena cogorza y olvidar era lo que necesitaba y puso todo su empeño en conseguirlo, hasta que, finalmente, lo logró. Su cuerpo se ladeó hasta acabar con la cabeza apoyada en el brazo del sofá y se durmió, logrando olvidarse por unas pocas horas, del terrible dolor que llevaba en su interior.

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