El juguete que Santa nunca me trajo de Bonita Hakone

El juguete que Santa nunca me trajo de Bonita Hakone

A compartir, a compartir! Que me quitan los posts!!

***SOLO HOY Las Guerreras Maxwell, 7. Atrévete a retarme De Megan Maxwell

Regresa Megan Maxwell con la séptima entrega de la famosa saga «Las guerreras Maxwell».

Sin duda te llegará al corazón. Descubre, con esta nueva entrega, cómo los retos acaban dando paso a nuevas oportunidades...

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El juguete que Santa nunca me trajo: El mejor regalo de navidad lleno de mucho sexo (Encuentro sexual con…) de Bonita Hakone PDF

Gema nunca esperó que su fiesta de Navidad acabaría con ella y Tetsu dándose esos obsequios tan calientes

Gema nunca esperó que su fiesta de Navidad en casa acabaría con ella y su guapo exprofesor en su cama, disfrutando del obsequio tan especial que él trajo para ella.
¡Santa nunca le trajo “esa” clase de juguete!

«Sus manos se habían vuelto más torpes que nunca al momento en que sus dedos se acercaron al cierre. Toda mi piel trigueña estaba al alcance de ellas y de su boca. Él respiró profundo para contenerse, pero cuando hice el cabello negro hacia un lado y dejé el cuello descubierto, pude ver cómo las fosas nasales se le iban abriendo a medida que respiraba y sus mejillas, rostro, y hasta las orejas enrojecían ante la corta distancia de sus labios y mi cerviz.
—¿Todo bien, Tetsu?
Bajó la vista antes de contestar.
—Hai —mintió, estoy segura. Sacudió la cabeza a los lados con los ojos cerrados y apretó las manos en forma de puño sobre sus muslos. Era irónico que, con su edad y su experiencia, fuera incapaz de no parecer un primerizo que le sacaba el vestido a su amante gaijin .
Incluso mientras deslizaba el cierre de mi vestido de forma lenta, su respiración chocaba de manera acusatoria contra la desnuda piel de mi espalda. Él deslizó los tirantes por mis hombros —o en el caso de uno, lo que le quedaba de camino— hasta que ambos quedaron por completo al alcance de sus besos. Tal vez fue por esa razón que sin demora él presionó sus labios sobre uno de ellos a ojos cerrados. Cuando Tetsu recuperó la conciencia, ya estaba repartiendo besuqueos en esa zona de mi piel».

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