Pillada in fraganti: El asesino de H. Hex

Pillada in fraganti: El asesino de H. Hex

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***SOLO HOY ¿Un último baile, milady? de Megan Maxwell 

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

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Pillada in fraganti: El asesino de H. Hex pdf

Nueva obra de la autora de DESEADA, ebook bestseller en erótica.

Advertencia: «Pillada in fraganti: El asesino» tiene un alto contenido de escenas de sexo.
«Pillada in fraganti: El asesino» tiene una extensión de 18.100 palabras y es el tercero de una serie de cuatro ebooks: La detective, La clienta, El asesino, La venganza.
También disponible en un tomo único.

Sinopsis:
Malena trabaja como detective en Barcelona y se ve envuelta en una trama de corrupción donde una de las víctimas es alguien a quien conoce demasiado bien.
Dylan es un policía que está llevando a cabo una venganza a sangre fría y que se siente atraído por la detective que intenta capturarlo.
Excepto por sus escenas eróticas, no se recomienda leer «Pillada in fraganti: El asesino» sin haber leído La detective y La clienta.

Extractos:
«Elena empujó la puerta entreabierta y entró en el despacho de Malena, taconeando desde sus zapatos de Balenciaga. Tan elegante como el día anterior, con un vestido de corte recto que resaltaba la generosidad de sus curvas, avanzó hasta colocarse delante de la mesa de la detective. Una vez allí, apoyó sus manos sobre esta y, desde arriba, clavó sus ojos en los de la otra mujer.
—Deja el caso —le exigió.
Tres palabras que pillaron a Malena totalmente por sorpresa. Y que habían sido dichas en un tono acerado, como si esa musicalidad que hasta entonces la detective había escuchado en la voz de Elena se hubiera roto cual una máscara de cerámica que, al fragmentarse, dejara ver a la mujer que había tras esa falsa dulzura.
—Pero, ¿no quería saber el motivo por el cual asesinaron a su marido? —le preguntó Malena, desconcertada.»

«Meritxell separó sus labios con cierta reticencia de la deliciosamente dura erección del hombre que estaba usando como mesa. Se apartó y agarró la almohada de la cama, la cual dobló y colocó bajo la cabeza de su mueble particular. Porque quería que él pudiera verla. Entonces, dio un paso atrás y, de pie, llevó sus manos a los cierres delanteros de su corpiño, los cuales soltó uno a uno hasta que la prenda roja quedó colgando de sus dedos. La tiró. La dejó caer al suelo mientras ella alzaba las manos por encima de su cabeza, mostrándole sus pechos erguidos en todo su esplendor. Y así, vestida tan solo con su braguita con abertura, sus medias y su liguero, colocó una pierna a cada lado de las de Manu y dejó que su coño rozara su glande. Para, a continuación, apoyar sus manos en la cama, dejar que sus senos cayeran sobre su novio y, sin llegar a tocarle, arquear su cabeza hacia detrás y comenzar a menear las caderas. Su sexo, el borde rojo de sus bragas abiertas, jugaban con la parte más sensible de su miembro a cada deliberadamente exagerado contoneo de Meritxell.»

«Apartó el calzoncillo con su mano izquierda, tirando de su elástico lo suficiente como para poder meter dentro la derecha. Agarró ese miembro duro, más que listo para ella, que la estaba torturando con su cercanía y con su tacto suave y ardiente. Notó cómo él dejaba de besarla por unos instantes, su boca congelada sobre la suya propia, y tiraba más de sus cortos cabellos. Para, de inmediato, aflojar la presión sobre su nuca y follar su boca con más fuerza. Malena jadeó al sentirlo, su avasalladora lengua arrancándole sensaciones que se mezclaban con la excitación de recorrer con sus dedos esa cálida y dura erección que tenía bien sujeta. Pues era así como ella quería que se la tirara. Sin contemplaciones. Con fuerza. Vestido con su abrigo de cuero y con los pantalones desabrochados. Pues así era como su asesino estaba tan puñeteramente sexy, peligroso y seductor que le cortaba el aliento.
Soltó su miembro y deslizó sus manos por sus calzoncillos, para bajárselos todo lo posible y que no le estorbaran. Él gruñó, apartó sus labios de su boca y los acercó a su oído.
—Aquí no, detective. Es peligroso.
—No me jodas. No pienso irme a ningún hotel. Aquí. Ahora —remarcó mientras su mano volvía a su erección y comenzaba a recorrerla …

Serie Completa Pillada in fraganti de H. Hex

  1. La detective
  2. La clienta
  3. La venganza
  4. El asesino

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