Si no nos hubiéramos conocido novela

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Amor y odio
Embarazo
Amor doloroso
Cuernos
Celebridad
Belleza inusual
Billonario/Billonaria
Posesivo
dulce
Inalcanzable

La novela Si no nos hubiéramos conocido es una historia romántica, los protagonistas son Elisa Valdés y Cristóbal Bermúdez

Actualizado en: 2021-11-02

Capítulo 1 El señor Bermúdez de Elisa

  • Un Bentley Continental negro se detuvo con discreción en la puerta del popularidadel Península, donde se celebraba la ceremonia de entrega de premios más prestigiosa de Ciudad Lagos. Elisa Valdés rodeaba con sus brazos el cuello de un hombre. Sus dedos pálidos y delicados recorrían el cabello firme del individuo, mientras que su rostro radiante y hermoso mostraba una expresión de placer extremo.
  • El parabrisas negro del asiento trasero estaba levantado, y, gracias a su excelente aislamiento de sonido, bloqueaba los incesantes gemidos que provenían de atrás. El espacio en el asiento trasero, que no era para nada pequeño, estaba impregnado de un clima sensual y de una pasión que no desaparecería con facilidad.
  • La camisa del hombre se mantenía intacta, con cada botón prendido con mucho cuidado. Su gran mano sujetó la cintura de Elisa con mucha fuerza.
  • —¿Qué miras, Elisa? —preguntó de forma sombría con una voz profunda y algo ronca.
  • —Sus manos —respondió Elisa con pereza. Gimió como un gato pequeño lamentándose, pero sus ojos brillaron con codicia—. ¿Cómo es posible que sus manos sean tan atractivas, señor Bermúdez?
  • El rostro del hombre se ensombreció un poco. Después de contenerse por un momento, torturó a Elisa como un loco.
  • —Eres sucia —gruñó de modo taciturno.
  • —Tal vez adopté algunos fetiches diferentes después de interpretar a tantos personajes pervertidos —dijo Elisa con una voz placentera de oír mientras jadeaba y sonreía con picardía.
  • Sus palabras sonaban imprudentes. Mientras presionaba sus labios rojos, besó la comisura de los labios del hombre y colocó su suave y delicada mano en el dorso de la suya. El hombre retiró la mano de inmediato, ya que no quería corresponderle. Elisa resopló con enfado, pero pronto se vio acorralada por sus avances. De repente, su teléfono sonó; mostraba una llamada entrante de Luis Jofré, su agente. Elisa buscó su teléfono sin pensarlo.
  • —No contestes.
  • Ella conocía el temperamento de Cristóbal Bermúdez, pero el banquete de esa noche era muy importante para ella, por lo que solo pudo intentar persuadirlo.
  • —Por favor… Cristóbal —dijo con voz juguetona.
  • La mirada de este ensombreció. Habían pasado cinco años desde que Elisa se convirtió en su joven mantenida a los 18 años. La mayor parte del tiempo pensaba que Elisa no tenía corazón, porque siempre lo llamaba «señor Bermúdez». Nunca se dirigió a él de otra manera, ni siquiera durante el sexo, y solo lo llamaba por su nombre de pila de forma tan seductora cuando le rogaba con suavidad. Sin embargo, tal seducción fue exactamente lo que logró que Cristóbal fuera casi incapaz de controlarse. Tras un largo clímax, todo regresó a la habitual calma.
  • Elisa entró en la ceremonia de entrega de premios de forma discreta por la puerta lateral, pero su aparición causó un gran revuelo. Con sus ojos radiantes y sonrientes, y su vestido ajustado de color rojo brillante, tenía un aspecto atractivo y encantador que dejaba sin palabras. Antes de que pudiera intercambiar saludos con quienes la rodeaban, oyó un susurro sibilante, y dirigió la vista en esa dirección. Vestido con una camisa blanca y un traje negro ceñido al cuerpo, y con los dos primeros botones de la camisa desabrochados de forma casual, Cristóbal lucía atractivo y rebelde.
  • Esa noche, Rebeca Vargas, quien acababa de ganar el premio a la revelación a mejor actriz, estaba sentada en los asientos vip. Sonrojada por el éxito, pasó su brazo por el de Cristóbal con una dulce y hermosa sonrisa.
  • Elisa hizo una mueca. Su asiento no estaba lejos del de Cristóbal, pero este ni siquiera hizo un gesto de saludo. Se sentía inquieta sin saber el motivo, pero lo disimulaba muy bien. No fue hasta que el presentador anunció el nombre de Elisa que las luces se posaron de inmediato en su rostro. Ella se incorporó con gracia y su aplomo natural, y abrazó a los que la rodeaban con una sonrisa de amabilidad antes de caminar hacia el escenario. Ganó el premio a la mejor actriz del año por su interpretación en un drama urbano sobre el trabajo. Además, los rumores sobre ella y el actor protagonista del drama la convirtieron en una nueva celebridad femenina muy popular. Por eso, cuando el presentador preguntó si ella y Benjamín García darían un paso más en su relación. Elisa sonrió sin negar la pregunta.

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